Un año hace de la última salida que hicimos desde el programa de ocio de la Residencia EPICO. En aquella ocasión nos fuimos al Museo Naval y, entonces, no sabíamos ni de lejos que sería la última en mucho tiempo por culpa de una pandemia mundial.

Ahora, por fin, con las medidas de seguridad pertinentes y con un grupo muy reducido, hemos arrancado de nuevo, visitando el Castillo de Manzanares y conociendo un poco mejor el municipio y su entorno.

Es verdad que estábamos muy cerquita de casa, pero vernos de nuevo haciendo planes, y poder hacer un poco de turismo, nos ha cargado las pilas y ha sido un soplo de esperanza e ilusión. Poco a poco vamos recuperando pequeñas libertades, siempre con mucha prudencia.

Ha sido un año muy duro para todos, pero en especial para las personas que conviven en recursos residenciales, por eso es tan importante para nosotros empezar a retomar actividades tan enriquecedoras como esta.

 

Hemos aprendido mucho de esta pandemia como grupo, no han faltado nervios y preocupaciones, pero también mucha imaginación y mucha flexibilidad para adaptarnos a los cambios y a las consecuencias de los encierros. Ahora con la primavera, las vacunaciones y el fin del estado de alarma, lo que sobre todo tenemos es mucha motivación y muchas ganas de compartir y de seguir creciendo.

Los castillos no se construyeron en un día y, poco a poco, vamos saliendo de esta situación que sin duda, dentro de un tiempo veremos como algo que nos aportó experiencia y conocimiento.