El Entorno

Hay dos pilares básicos sobre los que se construye un entorno saludable, el contexto en el que viven nuestros pacientes, es decir su casa, y las personas con las que conviven, compañeros y profesionales.

Para nosotros es casi nuestra seña de identidad, el hecho de formar grupos pequeños de convivencia que aseguren así la individualidad de la atención y el tiempo que se merecen cada uno de ellos.

Atendiendo a catorce personas, como es el caso de la Residencia, se pueden crear protocolos de turnos con espacios establecidos a lo largo de la semana para programar reuniones individuales entre los profesionales y los pacientes donde se propongan actividades y ocupaciones basadas en sus propios intereses, que junto a los talleres grupales que ofrece el centro, van conformando un entramado ocupacional de cada paciente, totalmente individualizado.

Aseo y cuidado de uno mismo
Alimentación
Ejercicio físico
Sueño
Ambiente terapeutico

Ejemplos

  • El aseo y cuidado diario es una rutina que se trabaja en nuestros centros desde el primer día. Consideramos que el primer cambio que se puede dar de manera muy sencilla es el aspecto físico que uno tiene, el cual afecta muy positivamente a la imagen de uno mismo y a  la autoestima.
  • La alimentación y el ejercicio físico son pilares básicos de nuestro cuerpo, una alimentación sana y un ejercicio moderado diario, contribuyen a mejorar el estado de ánimo y la salud. Es por eso que semanalmente se llevan a cabo actividades al aire libre como senderismos, aprovechando el privilegiado entorno natural con el que contamos.
  • El sueño reparador es algo que todos necesitamos para lograr una estabilidad psicológica y emocional.  Establecer hábitos de higiene del sueño saludables incluyendo la alimentación, el ejercicio físico, además de la luz, el ruido o la temperatura. El control de los estímulos favoreciendo aquellos que induzcan al sueño. La restricción del sueño diurno si favorece la conciliación del sueño nocturno o el control de la respiración para facilitar el sueño, reduciendo el nivel de activación fisiológica y el tiempo que uno tarda en dormirse. Son actividades que se trabajan con el apoyo de los educadores.
  • El ambiente terapéutico se logra imprimiendo en cada una de nuestras actuaciones una explicación del porqué se propone cada cosa. Por qué se le pide a un paciente que no duerma siesta, explicarle cómo funciona el sueño y qué cosas están en nuestra mano para favorecerlo. Acompañarle en esas horas de siesta compartiendo con él alguna actividad y hacer con él un seguimiento esa noche de cómo ha dormido. Un ambiente terapéutico se logra cuando los pacientes saben de manera fehaciente, que estamos ahí para ayudarles en lo que sea que precisen en cada momento.
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